¿Qué significa amar realmente?
- hace 2 días
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"Si existe un déficit de amor en nuestra sociedad, quizá primero debamos preguntarnos si realmente sabemos qué significa amar."
En el artículo anterior hablábamos de un concepto que, aunque sencillo, tiene profundas implicaciones: el déficit de amor.
Así como una empresa puede medir un déficit financiero o un país un déficit habitacional, también nuestra sociedad experimenta un déficit de algo mucho más importante: saber amar.
Pero surge una pregunta inevitable.
¿Cómo vamos a cerrar ese déficit si ni siquiera estamos de acuerdo en lo que significa amar?
Vivimos en una época donde la palabra "amor" se utiliza para todo.
Decimos que amamos el café.
Amamos un automóvil.
Amamos un equipo de fútbol.
Amamos una película.
Amamos a una persona.
Sin embargo, todas esas expresiones describen realidades completamente distintas.
En muchos casos confundimos el amor con una emoción intensa, con la atracción física, con la necesidad de compañía o incluso con la costumbre.
Y cuando esas emociones desaparecen, concluimos que "el amor terminó".
Pero, ¿realmente era amor?

El amor no nace para satisfacerme
La cultura actual suele presentar el amor desde una pregunta muy concreta:
¿Qué recibo yo de esta relación?
La Teología del Cuerpo propone una pregunta completamente distinta:
¿Qué puedo entregar yo a esta persona?
Ese cambio parece pequeño, pero transforma por completo la manera de vivir nuestras relaciones.
Cuando el centro soy yo, las personas corren el riesgo de convertirse en medios para satisfacer mis necesidades.
Cuando el centro es el otro, aparece el respeto, el servicio, la paciencia y la entrega.
Por eso San Juan Pablo II insistía en que la persona nunca debe ser utilizada como un objeto, sino amada por lo que es.
El amor no es una emoción
Las emociones son un regalo de Dios.
Nos permiten experimentar alegría, ilusión, entusiasmo y ternura.
Pero también cambian.
Hay días donde sentimos mucho.
Hay días donde sentimos poco.
Si el amor dependiera únicamente de las emociones, ningún matrimonio sobreviviría décadas, ninguna amistad resistiría los conflictos y ningún padre o madre permanecería despierto cuidando a un hijo enfermo durante la madrugada.
El amor verdadero comienza cuando decidimos buscar el bien del otro, incluso cuando hacerlo requiere sacrificio.
Por eso Jesús no dijo:
"No hay emoción más grande..."
Dijo:
"El amor mas grande que uno puede tener es el de dar su vida por sus amigos" Juan 15,13
El amor auténtico siempre implica entrega.
El origen del déficit
Quizá el verdadero déficit de amor no existe porque las personas no quieran amar.
Existe porque muchas nunca aprendieron cómo hacerlo.
Algunos crecieron sin recibir afecto.
Otros aprendieron que amar era controlar.
Otros confundieron amar con depender emocionalmente.
Y muchos fueron lastimados precisamente por personas que decían amarlos.
Cuando esto sucede, terminamos construyendo relaciones desde el miedo en lugar de hacerlo desde la libertad.
Y ese déficit comienza a multiplicarse de generación en generación.
Amar también se aprende
Una de las noticias más esperanzadoras de la Teología del Cuerpo es que el amor no es únicamente un sentimiento espontáneo.
Es una virtud que puede educarse.
Podemos aprender a escuchar.
Podemos aprender a perdonar.
Podemos aprender a respetar.
Podemos aprender a servir.
Podemos aprender a amar.
Y ese aprendizaje comienza cuando descubrimos que primero hemos sido amados por Dios.
Como escribe San Juan:
"Amemos, pues, ya que Él nos amó primero." 1 Juan 4,19
No amamos para ganarnos el amor de Dios.
Amamos porque ya hemos sido amados.
Una invitación
Tal vez el verdadero problema de nuestra sociedad no sea que exista poco amor.
Quizá el problema sea que hemos reducido el amor a una emoción pasajera.
La Teología del Cuerpo nos recuerda que amar es mucho más profundo.
Es reconocer la dignidad del otro.
Es elegir el bien incluso cuando cuesta.
Es dejar de preguntar constantemente "¿Qué recibo?" para comenzar a preguntarnos "¿Cómo puedo entregarme mejor?".
Porque solo cuando aprendamos nuevamente qué significa amar podremos empezar a cerrar el mayor déficit de nuestra generación.
Y quizá ahí comience también la sanación de muchas de nuestras heridas.





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